domingo, 13 de julio de 2008

Dos zapatos, una trompeta, medio acordeón en una calle gris. Colores de risas que no suelen ser oídas por quienes pasan a su lado. Voces estruendosas de animales mecánicos opacan mas aun la cara blanca de un payaso mudo. Oh que tal gente, oh que tal señor, nadie...Me disculparía señora, ¿frustración?-dijo de un momento a otro- Son solo segundos pero que todos quieren desperdiciar en quizás un camino de viento sin sentido. Y es que es en esta esquina donde se concentran más de mil personas al día. En un vaivén de abrigos y chaquetas. Entre medio un sombrero de copa. Tres mil autos entre ellos camiones, micros, taxis, etc. Una que otra bicicleta. Y entre medio un pequeño monociclo evitando su caída en un acto de pericia en su equilibrio. Dos perros desechados por el mar de gente acompañan a éste. Su compañero. Una mañana fría, en esta celda amarillenta dibujada de esquina a esquina.. Pídele ayuda a tu interior fabuloso hombre de las sensaciones sin palabras, de las risas sin carcajadas, del llanto sin lágrimas. Este un día como ayer es igual de muchos que no cambiaran. Ahí se asoma tu primer admirador. Ponte en posición, alista tu acordeón y esa flor en el veston que tan bien te queda y hace suspirar a damas de la antigua realeza. Pero tranquilo, no tanta energía te queda un largo día. Un malabar bien logrado saca esa sonrisa que has querido sacar, y toma la atención del admirador que con cierta vergüenza te mira. Hey que es eso, un carro ennegrecido acompañado de un gigante lleno de personas te siguen cada paso, ríete! Asómbrate! Y exagera que no todos divisan una sonrisa pequeñita. Eres la atención de treinta par de miradas esto quiere decir que...Si te toman atención, un buen comienzo. Pero toca la otra parte de la función, vamos no sudes tanto, piénsalo que es tu recompensa, una sonrisa hoy en día vale mas que diez autos así que tal veamos. Dos mil pesos, eh! No es tan malo, despídete pequeño pálido de emociones, que verde es la señal del cierre de esta tu primera función. Veamos ya llevas un par de horas así ya debería ser bueno comer algo, no crees, un buen sándwich apaciguaría aquel turbulento estomago deseoso, te lo mereces, caminar y caminar con dos bailarines de larga cola hacen mas a menos tu vuelta a tu escenario, dispuesto solo para ti, para tu función tu esperada muestra por aquel basurero que siempre ha sido tu fiel fans. Y que decir de aquel Árbol que en días un poco mas elevados de temperaturas te regala como agradecido de tu entretención, una sombrita que sabes agradecer sonriendo y durmiendo a su lado para hacerle compañía. Hey a esta hora ha llegado el reportero de los dioses a ver que tal anda su bufón preferido. Sol dueño del cielo se ha puesto en posición para ver en primera fila y en lo alto de su butaca aquellas dos horas de saltos, caídas, y juegos que tanto le hacen grato la estadía en su prisión celestina. ¡Mario!-Gritó, quebrando aquellos labios que contenían todo el día sus ganas de comunicar. Su fiel compañero, el que le hace reír con un solo salto, su pequeño quiltro de dos años. Uno que otro árbol de luz comienza a encenderse, para atenuar el color de la noche en un tono anaranjado, y la calles, iluminarlas para los animales con motor. Un pacto de alianza con el sol, el lo cuida en el día, y lo vigila, hasta que se vaya a cambio. Tan rápido los focos recorren las calles para este servidor del arte silenciado. Ya es tarde y el sombrero y bastón se deben guardar, para las funciones de mañana. Por que hacer reír a la ciudad, es agotador, o si quieren algunos llamarlo, es ser un bufón de la nada.

jueves, 3 de julio de 2008

miércoles, 2 de julio de 2008

martes, 24 de junio de 2008